jueves, enero 25




u n c a n n y

haiku






se alimenta de su propio corazón
se comió sus ojos
invisible bajo la cama.



The Uncanny

oscuro multiple y acéfalo.
docenas de manos, rodillas y lenguas ciegas a partir de la misma espina.
dientes en lugar de uñas. saliva en las llagas.
setenta y siete dedos vivos que se crispan y se cierran.

alaridos en algún lugar al final de un pasillo sombrío y trasnochado
ritual y esperado.
vasos rotos y colillas de cigarro.
moscas destripadas contra el suelo.

veíalo venir, siniestro, sonriente y baboso.
desnudo
confiado como un perro
ominoso y sucio.

mirada pánica y en fascinación
atávico y sordo llamado sin nombre
profanación sin voz. sin ley.


La mórbida escena no se cierra
y sin dejar de exhibirse el pestilente cuadro se pausa
y se suspende en si mismo para siempre.

martes, enero 23




se puede correr hacia atrás?
las horas atrás?
una vida...?




. . .
temia que si apagaba las luces, espectros vendrian a atemorizarme. fantasmas o mutantes malignos emergerían de entre las sombras, inexplicables y absurdos. y solo para hacer de mí cosas horribles. inconcebibles experimentos, extraños padecimientos o lo que sea que semejantes seres sean capaces de hacer.

de modo que dejaba una luz encendida. o prendía la radio, o como siempre, me escondía bajo las sabanas. yo sabia que era estúpido e inútil. esconderme bajo las sabanas. era entonces un niño. y era aquello estupido, porque sabía que si ellos venían realmente, que si sus manos heladas pasaban de las ventanas empañadas, no tendrían problemas para encontrarme indefenso y pequeño bajo mi fortaleza de miedos infantiles, mi mundo de papel y de soldados de plasticina.


a dónde correr ahora?
merodeo mis recuerdos y miro a través de las ventanas en sepia. entumecido por el frío, quisiera entrar y dormir a salvo. por una vez. pero tan pronto veo allí al niño, mi cuerpo invisible de muerto en vida lo atemoriza y se tapa la cabeza con una almohada.

ya no es miedo.
ahora no es más que una certeza: que los fantasmas no pueden huir de sí mismos.
soledad en los bolsillos
veo al sol morir mas allá de la tarde
reclinado sobre un balcón que mira a casas grises y gatos sobre los tejados.

pienso en las palabras de mi madre al teléfono.
me gusta estar solo.
silencio breve afirmativo y triste.

mis ojos se pierden sobre un paisaje indiferente repetido por los meses y el hastío.
brisa lánguida que azota el follaje de árboles incapaces de comunicar su tristeza
vástagos de una tierra muerta desde antes del tiempo
cortezas acuchilladas por lluvia discontinua pero persistente
raíces amoratadas y viejas, dedos entumecidos y
agarrotados.

ás abajo de ellas los gusanos merodean su casa que es la de los muertos.

["melancolía sempiterna" dijo alguien más]

Tramposas, las fotografías nos roban el pasado:
la imagen de un sol en llamas tras el follaje de un bosque olvidado
ya no me dice nada.

heraclito

jueves, enero 18

Weapons of Mass Destruction

"Tonight i wanna take a few minutes to discuss a great threat to peace.
The dictator who is assembling the world's most dangerous weapons... is here, in our country. He's a homicidal dictator, who's adictted-to-weapons of mass destruction.
He's proved that he's capable of any crime.

The tyran is me.
I've directed most of the administration to support the use of violence against all of the earth.
I will kill thousands... or hundred of thousands of innocent people in our country and across the world.
I have resolved to bring several terror...
... and suffering
... and horrible poisons
... and diseases
... and gasses.

Men and women, boys and girls, thousands of civilians, will be killed, every single day, murdered at random and without remorse.
My ultimate ambicions are to control the people of the United States and to blackmail the rest of the world with weapons of mass terror...

...Weapons of mass destruction ... Weapons of mass destruction

Weapons of mass destruction."

domingo, enero 7

seco y en cámara lenta.

recluido y silente, con sus manos aferradas a los barrotes que le impiden circular por el ancho mundo, mira con deseo la salida. tras las murallas, el horizonte inescrutable. espera indeterminada y pretérita. lenta, fría, triste. animal enjaulado que merodea su forzado claustro, marcando las horas y los días con pasos repetidos y circulares.
por las noches soñandose a sí mismo tras los barrotes.

anticipándose a lo imposible. ideas meditadas una y otra vez, revisadas y ordenadas en prioridades.

y un día la ancha puerta se ha abierto. sin temor a nada, sin condiciones. libre.

y se queda de pie. una piedra, un perro asustado.
manos que aprietan su propio sudor. pánico.

hasta que la puerta se cierra.