miércoles, marzo 3



"Obsérvalo durar mientras duele:
no durará."

Pero me pregunto si sabes lo que dices
o si en lugar de ojos no tendrás ladrillos.

¿En qué lugar es que palpita tu corazón?
¿Acaso no es como el de todos
descansando sobre sus tripas?

Allí está y perdura. Lo observo y no se va.
Lo miro y se enciende
- con piedras que arden bajo la carne
la paciencia no es mas que el arte
de echarle leños encima.

Lo observo y quiero retirar la mirada
perderme en las vitrinas
en pagar a tiempo las cuentas
en hacer de buena persona
cumplir con mis obligaciones
trabajar, con diligencia y desde las ocho
perderme en los libros y en los almacenes de abarrotes
discutir por el precio del pan
mientras me subo y me bajo de los autos de desconocidos

una cerveza y un mal programa en la televisión
un par de tetas y unas risas estúpidas
al son de la fanfarria que anuncia la publicidad del plástico
anestesiarían esto que no cesa
- cauterizaría la herida
si pudiera arrancar de cuajo
al espíritu de este trapo.

nada sirve y dices que no dura
que la belleza muere y que no me pertenece
que esta no es mi casa
que es el dolor el que habla


rompería a piedrazos tu cara si la tuvieras.

Dices: "en última instancia, todo es ilusión". Que el apego a las cosas sólo produce dolor, que aferrarte a quien se supone que eres, al amor propio, a tu historia, es una amenaza que coarta la libertad del espíritu. Y que debes nutrir el espíritu según tu propia medida, según tu propia percepción de la luz y de lo sagrado.

Que todo es ilusión, que nada dura. Pero ¿y si tiembla la tierra y se traga a tus amigos? ¿Cómo soportas la ilusión? ¿A dónde esta el norte, qué es ahora lo que tienes que hacer?

Todo parece tan claro a la luz del día. Las formas tan nítidas, y el sendero, aunque disperso a lo largo del bosque y la colina, tiene un sentido y caminas hacia alguna parte.
Pero en la penumbra es la hora de encender las velas, y te tiemblan las manos y no atinas como hacerlo.


- "Por favor abroche si cinturón. Podríamos tener algo de turbulencia".