miércoles, mayo 19

recolecto las piezas del puzzle que guardo en el bolsillo
los dedos titubeando ciegos y ansiosos
hasta que cojo una ficha
y dice "ahora"

sobre la mesa
la tabula rasa que soy se pregunta
cómo encaja el ahora entre las sillas y la radio
mis manos y la luz de un día a medias

y sin embargo al mismo tiempo
como quien se viera a sí mismo desde el otro lado de la ventana
observándome en mi cara de puntos suspensivos
allí sentado con las piezas en la mano
me retiro y vuelo
distante y más pequeña la figura desde la ventana
mientras desde esta habitación me figuro
a una imagen
yo mismo
zafarme de la gravedad
flotar entre las ramas y desde allí sin parar hasta las estrellas
lúcido al fin
de que allí abajo
que estaba despierto solo soñaba

la fabulación persiste
sostenida en el espanto de reconocer
que el puzzle está completo
sin falta
en su desorden
en su desengranado ser disgregación, todo, partícula y fragmento
las frutas maduran y los hombres duermen
como el que cree que entiende estas palabras

nada falta
tomar las piezas
y elegir la figura siempre nueva del instante siguiente

sábado, mayo 1



Despierto en la niebla. Todo local cerrado, toda la gente en sus casas cuando se celebra en nuestro teatro el día del trabajo. Celebre usted, señor o señora, nuestra actuación colectiva, su participación en la charada, su mérito de máscara y títere.
Y trabajar, ¿para qué?
Soñé anoche que robaba un banco. Con dos desconocidos, nos hacíamos del dinero suficiente como para que ya no hubiesen mas estúpidas esas preocupaciones por lo que no debería haber ocupación en una vida que fuera verdadera.
Importa poco el transcurso del sueño. La única paradoja que rescato era el tener que seguir trabajando para ocultar que se era un ladrón. Pretender que lo que se tenía era el resultado del esfuerzo y no de la farsa, el timo, la gran mentira.

En seguida evoco las injusticias de este mundo de papel lustre, las desproporciones y el absurdo, pero me rehúso a hablar de ello.

¿Y si todo es sueño, qué sentido tiene todo esto?
Parece que mientras más dormido se está, y más prevalece la convicción de sí mismo en su ficción, más contento se debe estar en la performance de sí mismo. Pero como no puedo creer que esta parodia sea cierta, como ya no puedo sacarme de encima la noción clarísima de que todo es un puto montaje, estoy condenado a vivir aquí como de allegado, un tramoya sin gracia que grita tras bastidores "¡despierten, despierten!", mientras las marionetas representan su comedia y yo vuelvo a casa a comer el pan con mantequilla de mentira que reciben en pago todos los tramoyas del mundo.