domingo, octubre 15

Doped [asociacion libre]


En esas circunstancias, soy una persona distinta. Soy otro. Una persona diferente aparece, un yo sereno, en paz, implicitamente alegre, bien, con aspiraciones positivas, espíritu competitivo, atento bien dispuesto. Un elemento positivo para la sociedad. Comunicativo y acogedor.
Y así siendo capaz de entender lo que es ser otras personas, comprender lo que sienten y piensan realmente, de forma tolerante, abierto a sus formas de ser como implícitamente válidas, sientiendo como ellos ven el mundo. Implícitamente entiendo que ser feliz y sentirse con satisfacción es algo tan simple para otros. Que el sólo el estar en familia les hace sentirse recompensados por un día arduo de trabajo, etc. Cosas sencillas.

Y entonces, como sobre un espejo, veo desde esa otra persona, lo ajeno que es eso para mí realmente, tan otro a mí. Tan distinto del vacío, la mirada sombría y petrificante sobre todo, la indifirencia, la apatía, la negatividad, la severidad, el deber, y la la ira, la ira, la ira, el miedo, el deseo, el terror, la piedad y el odio...
Sentirse apátrida y fuera de contexto. De más. Aquí y en el mundo. Innecesario. Vano.

Aferrarse a motivaciones trascendentes cualquiera resulta sobreactuado y fingido. Sin referencia alguna a un telos.
Sin certeza alguna. Vacío. Todo podrido, dentro y fuera. Viciado, ahogado, mueble, madera.
Perdido. Incomunicable, insondable, horrible.
Negro. Negro sobre rojo. Sobre negro. Móvil y amorfo.



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