sábado, abril 24

impromptu

en días grises como éste
miro al sol con los ojos cerrados
evocando el sol que ya no existe

en días tan grises
abro en vano las manos
cuando el corazón obtuso
amurallado por una melancolía extraña
por unas ganas de estar vivo
mientras en la contradicción absurda
respiro y pienso
y pienso en cómo se respira
y en como sería
si no pensara todo esto

en días tan grises
con la brújula atascada entre las tripas
con las certezas trizadas o en cenizas
un collage de la realidad se asoma por la ventana
con su caricatura de lo que deben ser las personas
subiendo a sus autos de papel lustre
vistiéndose en el celofán en descuento de tiendas que son cementerios de la vida
de la vida en la que no estoy tampoco
porque héme aquí escribiendo
para recordarme que debería estar despierto
y mientras lo recuerdo me hipnotizo
y me sigo el juego
hasta no llegar a nada
atiborrado en palabrería indigesta
atorado en la coma y en los puntos suspensivos

se me van así los días grises
mordiéndome la cola para que el tiempo pare
o para que las jornadas fueran otra cosa
y en desearlo un día más ya se ha ido
porque este deseo insensato
a la cordura no responde
porque ya lo dijo Artaud
que la sanidad es para los enfermos
y este soliloquio insano
no me hace mayor bien
que el de mantenerme conciente
de que estoy durmiendo
que esta fiebre se acabe
que se borren estas palabras
partiendo desde el punto último
mientras este suero no alivia el delirio
que alguien por favor
me lleve de vuelta a mi casa

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