domingo, agosto 9

El delirio de Kali



Ajenos al mundo de los hombres de plástico, viviremos como forasteros en nuestras propias casas, extraños, errantes y silentes. Y en nuestras costumbres extrañas, estaremos vivos, el fuego en nuestros corazones, el pulso de la tierra bajo nuestra carne. Habiendo despreciado las ofertas del mercado, las publicidades en los buses y las chucherías de la tele, tiraremos también nuestras vidas por la ventana, la herencia de nuestros ancestros y las comodidades de la así llamada vida moderna. Buscaremos entre las piedras nuestra casa sepultada por la cáscara de la vanidad, la ambición y el odio. No quedará una piedra sobre otra. Será la obra del desorden, el sello del final, las palabras de la noche. Por este camino, nos encontraremos a nosotros, a dios o a nadie.

Guardaré una vela para salvarme de mí mismo.

No hay comentarios.: