viernes, febrero 8



Seymour / Hachiko

Ignorando algunos detalles y precisiones: Fry encuentra el fósil de su perro de hace mil años, Seymour. Recordando con cariño a su antigua mascota, busca volverlo a la vida con la tecnología del año 3000. Sin embargo, antes de proceder con el experimento, descubre que su perro murió a la edad de 14 años, siendo que Fry sólo recuerda haber alcanzado a compartir cuatro años con él. Entonces, se da cuenta de lo desconsiderado de su propósito. Mucho había querido a su fiel compañero, pero sencillamente debe dejarlo ir, pues tras la partida del amo, Seymour había alcanzado a vivir mucho tiempo más - lo suficiente quizá como para decir que suficiente. Así, Fry se dice a sí mismo que nunca lo olvidará, y queriendo quizá consolarse a sí mismo, concluye: "pero él me olvidó hace mucho mucho tiempo".

Un desgarro tenue que se diluye en grietas múltiples.
Haber sido un niño alguna vez.
La espera imposible y menesterosa.
El paso inexorable del tiempo, la mortalidad de las cosas.
"Aunque tome por siempre, esperaré por ti".


Pienso, entre otras cosas en el perro que acompaño mi niñez, el Rocky.


En "Sans Soleil", Chris Marker cuenta la historia de Hachiko, un perro que todos los días dejaba a su amo en la estación de tren de Shibuya, hasta que una jornada éste se va y no vuelve más. Allí también lo espera, hasta el día de su muerte diez años más tarde. En su nombre se hizo una estatua a cuyos pies siempre se deja comida, para la espera eterna.



Origen foto: http://flapyinjapan.blogspot.com/2007/06/hachiko.html


[También yo volveré a la tierra un día.]

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