jueves, abril 5

Retrato de una Feria de Antigüedades -


Artefactos que alguna vez fueron cosas. Objetos confusos y sin nombre. Distribuidos sobre manteles viejos. Maderos deteriorados en muebles de casas que ya no están para albergar a nadie. Espejos que retrataron lágrimas y rostros felices olvidados de verse a sí mismos.
Teléfonos desahuciados que nunca más habrán de llamar a nadie. Cable cortado que conduce a un silencio dolido bajo un auricular colgado. Frascos y botellas vacías en cristales verdosos y marinos.
Ángeles, relicarios y elefantes que ya ni invocan a la suerte. Cristo huérfano y descolorido en yeso que abre en vano sus brazos, esperando inútilmente estar de nuevo a la derecha de un padre que jamás volverá a ver. Picaportes en óxido que quieren abrir la tierra que los acoge y que será su morada un día.
Revistas que ilustran famas perdidas e insignificantes epopeyas, plasmadas en hojas amarillentas que ninguno osará revisar otra vez.

Ya no está la niña que un sábado por la tarde de una e´poca perdida encontró diversión y compañía en una muñeca plástica y sin ojos.

1 comentario:

Dendrita Timbalera dijo...

es extraño como los objetos han devenido en pura apariencia sin sentido.