miércoles, septiembre 17, 2008

tortugas que hablan

"Uno suele encontrar su destino por el sendero que toma para evitarlo"





Aprender a escuchar, a ver y a caminar.
Desde cero, como si no supiera nada - en el fondo, así es.

Dejar detrás de mi la mochila y la escalera que me ha traído hasta aquí
- también son, como yo, una ilusión.


Crees, te lo imaginas, pero no lo puedes saber.
Entonces, ¿qué significa?

Sin punto final -

domingo, agosto 31, 2008

Notas acerca de verdad, sentido y silencio

La verdad, como esa representación objetiva y final de las cosas, la comprensión totalizante de lo que es y cómo es, no existe. Desde luego, quizá nadie busque ese nivel de certeza, pero si representa el ideal inherente al concepto mismo de verdad, tal como lo hemos comprendido en general en occidente. Sólo a partir de las últimas décadas del siglo XX se ha dado lugar a la noción de que en verdad la máxima verdad a ser encontrada es la que pueda ser lograda por el diálogo. Pero esta comprensión analítica de la verdad conduce, desde un punto de vista moral, a un callejón sin salida.
Wittgenstein tenia azón al plantear que la pregunta moral es una pregunta por el sentido de la vida. Pues la moral necesita partir de la certeza.

Verdad es un concepto que crea nuestra subjetividad para poder constatar sus representaciones. Pues lo que finalmente necesito no es que un determinado objeto tenga o no ciertas características formales, sino que sencillamente experimentar certeza, tener la sensación de certidumbre. En otras palabras, la verdad es un estado psicológico, que para cada uno se produce a partir de sus distintas experiencias.

Nuestro punto no es una teoría de la verdad. Se trata de señalar, sencillamente, que lo que se exige como verdad objetiva y final no es jamás posible.
Quiza se pueda en..., pero (asuntos de sentido)... no se puede. No es posible decir que sea la realidad. Que es el hombre. Cual es el sentido que debe dar a su existencia.


Y por lo tanto, decir "verdad" es un acto de violencia. Es un acto de poder. Soy un acto de poder al decir esto.
El silencio. No decir.


El gran error de occidente ha sido medir al conocimiento y a la moral con la misma vara. El conocimiento precisa de una validación objetiva de sus conceptos, lo cual exige que la descripción de lo que es ha de hacerse desde criterios externos a nuestra subjetividad concreta.

Pero al experiencia moral (que no se reduce a las ideas y que por ende no puede ser abordada exclusivamente desde tal ámbito), es ante todo, una experiencia subjetiva. Y por lo tanto, cuando esa subjetividad se pregunta por el sentido de la vida, no puede más que ofrecer respuestas cuya única justificación posible es su propia experiencia. Desde luego, se puede intentar ofrecer como respuesta a aquellas verdades que se hayan logrado en el campo del conocimiento, pero siendo el entendimiendo personal tan siempre limitado y contingente, la reconstrucción que se haga a partir de su compilación personal de verdades particulares será siempre subjetiva y personal. Desde luego, en éste ámbito, quien insista en las verdades de su especialidad, seguirá creyendo que las verdades objetivas del ámbito del conocimiento pueden trasladarse al plano moral.

La experiencia moral es siempre subjetiva, y por lo tanto, dicha variable no puede ser eliminada de la ecuación. El error de Kant es usar los criterios de una razón universal y trascendente a razonamientos que tienen que ver nuestra forma concreta de experimentar nuestra existencia. Las preguntas por el bien y el mal son preguntas que quieren saber qué debo hacer en mis decisiones, qué acciones debo valorar, qué elecciones serán las que deba preferir.

Desde luego, dirá un kantiano, la pregunta no es por el qué, sino que por el cómo. Se trata, a fin de cuentas, de un razonamiento, por lo cual la conclusión correcta será aquella que respete la estructura formal de la operación. Y el cómo se reduce al imperativo categórico, juzgar de manera universal.

De por sí, ello despoja al razonamiento de todo contenido particular. Pero es el contenido particular el que da sentido a la respuesta. De lo que se trata, a fin de cuentas, es de que lo que yo haga me proporcione la certeza de que dicha acción era correcta (experiencia psicológica de la verdad que en este caso Kant hace depender de un razonamiento), lo cual siempre será una experiencia personal.

Si aplico la fórmula: ¿estaría yo dispuesto a sostener la máxima de mi acción como ley moral?, es decir, intentando universalizar el principio particular de mi acción, la respuesta a dicha formula no se reduce a un automático sí o no (que haría satisfactorio al razonamiento, y por ende, permitiría zanjar qué es lo que se debe o no en cada caso). Si quiero responderme a esa pregunta, debo juzgar primero aquello acerca de lo cual debo decidir. Y aquello acerca de lo cual debo decidir dependerá siempre de mis representaciones personales, de mis experiencias y expectativas, así como de los elementos de la situación misma. Y dado que mi juicio será subjetivo, el criterio que utilizaré para responder a la pregunta acerca de si debo universalizar o no mi máxima será también subjetivo. Mi universalización será siempre una proyección de mi representación del mundo, mis ideas acerca de lo que debe ser la vida, etc.

Por lo tanto, cualquier validez objetiva que se quiera para un asunto moral será siempre aparente. Dicha verdad, acerca del bien y el mal, o qué sea lo que se debe y qué no, no existe.

Por lo tanto, si hay un razonamiento posible, es sólo negativo. No puedo universalizar mis máximas, nunca, y por lo tanto, nada me autoriza a sostener mi verdad por sobre la del otro. La verdad moral se reduce al silencio.

Pero el silencio no debe conducir necesariamente al quietismo o la pasividad. En verdad, recordando que la vida humana, aquello que existe fuera de los libros de filosofía, nunca deja de ocurrir y el hombre nunca deja de hacer. El punto es el modo en que lleva a cabo ese hacer, si bajo la arrogancia de creer que se tiene la razón, imponiendo mis modos particulares de ver las cosas por sobre las de los demás, o siendo tolerante, comprensivo, pero también esceptico.
En el fondo, el modo en que debemos vivir es aquel que ya desde antiguo se ha sostenido, prudencia, moderación, sólo que en algún momento se comenzó a creer que estas máximas debían ser justificadas, justificación que no es posible.

Lo que pretende Habermas es también un razonamiento moral que parte de procedimiento mismo, sólo que en este caso sería dialógico. Pero aún en el intento de llegar a una verdad que sea el resultado de unas reglas metodológicas del acto comunicativo, y aún cuando se intente negociar o llegar a un consenso, lo que prevalecerá será que cada uno defiende lo que cree como verdad, y por lo tanto, se trata de una disputa en otros términos más formales. Importan aquí los caminos por los cuales se quiere llegar a la certeza moral, el modo en que ese diálogo se haya llevado a cabo, independientemente del contenido.

El punto de la discordia está en que cada uno cree que tiene la razón. Y nadie la tiene. El problema es el contenido del razonamiento moral.

sábado, agosto 16, 2008

Aves al Amanecer

Se irán los momentos
todos
volarán con las aves que viste partir hacia un atardecer a no regresar

Se irán
y en lo sucesivo no volverás tú mismo a recordarte
- tus propósitos olvidados
tus metas incumplidas -
porque en tu memoria te mentirás a tí mismo
sugún tu necesidad y tu circunstancia

y el pasado será una mueca y unos ojos vacíos
que ya no reflejan el fulgor que te cambió un amanecer.


[borrador escrito el 05 de diciembre del 2007]


Tómese como un mensaje desde el pasado que intento no olvidar...

lunes, agosto 04, 2008


Hace mucho tiempo que no escribía en este espacio. Y a decir verdad, no estaba dentro de mis más próximos propósitos. Ciertamente, no es una prioridad en estos días el escribir algo. Pero ayer, buscando imágenes en internet, me tope con la imagen sobre estas palabras, un cuadro de Chet Zar cuyo nombre no recuerdo. Más aún, la encontré en un viejo blog en el que hace ya tiempo dejé de publicar algo. Y fue como estar frente a un espejo en el pasado, en lo que ya no es. Hablo de una distancia de no más de dos años, pero que constituyen una etapa decisiva en mi experiencia, un giro en mi forma de experimentar las cosas.

A los veinticuatro años sentí que mis proyectos habían fracaso, o quizá más bien que había fracasado porque no tenía un proyecto. Sumido en mi porfiado enmimismamiento, me sentía como un nudo solo y encerrado sobre sí, hundido en una nada y en un absurdo. El mundo era gris, y la gran máquina devoraba a los hombres y me estaba comiendo a mí también. No era ni tenía nada, ni una sola certeza acerca del mundo, desconfiado, desgarrado y abierto. Esa imagen de Chet Zar significa el cinismo ante esa lucidez.

Así eran las cosas que escribía. Aunque a decir verdad, mi desgracia no era tanta, ni las circunstancias eran tan dramáticas. Mis desgarros, entiendo ahora, eran desvaríos en torno a mi ombligo...

Me es difícil definir en que modo he cambiado. Cuando menos mis contradicciones son otras, pues esa falta de certeza antigua ha sido transformada por una fe en el misterio, una fe que no es fervor hacia una doctrina o aún a una idea (y menos aún tiene que ver con una ritualidad ni con alguna representación concreta como objeto de fe). Es, más bien, reconocer que juzgaba las cosas desde determinados prismas, que aprehendía el mundo con ciertas categorías que no son más que una proyección de mí mismo. Dios no existe en la medida que es una representación de nuestra subjetividad. Dios, sobre todo bajo la forma de una inteligencia antropomorfa, que experimenta cólera y que tiene preferencias subjetivas (como estimar cierto tipo de conductas y repudiar otras), un ser castigador o generoso según el modo en que nos conduzcamos con él, no es más que la proyección de las carencias y expectativas humanas.
Pero hay un misterio en la existencia de las cosas. No sólo una ecuación final o una estructura fundante. La estructura de la celúla, del átomo, de los organismos, de los procesos de interacción entre ellos, de la vida humana, son todos niveles de realidad todos los cuales, sin embargo, ocurren simultáneamente, ahora. Y no deja de ser asombroso que partiendo de pequeñas vibraciones de energía que hacen posible a la materia, hayan subjetividades concientes del mismo fenómeno que las produce (aunque a esa subjetividad nunca le quedará muy claro el cómo ocurre eso).

Mi mortalidad ya no me atemoriza, al menos no el dejar de vivir. A decir verdad, no creo en la muerte, al menos no en su representación convencional. Estimo que mi persona, mi subjetividad, morirá, pero no estoy seguro de que eso signifique dejar de existir. Pero acerca de todo ello, lo que tengo no son más que imágenes, ninguna de las cuales alcanza a ser representación suficiente de la certeza incomprensible que habla desde las profundidades de mi corazón.

A fin de cuentas, acerca de eso no se puede hablar. Salvo que lo inefable es -existe - soy.

martes, mayo 20, 2008

i'm the cave !


Fuera de la Caverna

Recuerdo cuando estaba fuera de la caverna.

Allí, en el exterior, las cosas cambiaron – lo cual es decir que fueron distintas a cómo pensaba que serían. Fuera de casa y en medio de un paraje extraño, sin mis cosas y sin los míos, forastero del todo en una tierra ajena, y sin embargo, por primera vez, sintiéndome como si estuviera en casa.

Ya no era yo el que importaba, ni mis prioridades, ni mis ideas ni mis pobres miedos, ni tampoco mis apreciaciones acerca de las cosas. Las cosas estaban allí, desnudas, y así mismo estaba yo, aleatorio y perdido, arrojado y solo en medio de un breve fotograma suspendido en el tiempo. Existir no era un concepto ni el mundo era una definición filosófica. Sin ser nada importante ni el centro del mundo, una piedra más entre las piedras, una oruga en medio del follaje innumerable de los bosques, la marea de una tarde cualquiera, el silencio entre los cerros, y sus aves, sus años y sus huellas.

Sin ser nadie, sin ser yo, lo otro fue y no me sentí extraño. En la ausencia del sujeto, las cosas perdieron los nombres que en verdad nunca tuvieron, y todo fuera de mi experiencia fue inefable.

Y sin embargo, tenía sentido. Pues la luz del sol cayó sobre mis ojos y lo comprendí.

Estaba vivo y lo sabía, tanto como que también podría no haber estado allí. Pero estaba. Y la naturaleza, la vida, era consciente de sí misma, y mi voz provino de un lugar más profundo y más antiguo. Mis padres y hermanos hablaron a través de mis palabras y para enseñarme que yo no me pertenecía, me dijeron que la caverna era yo.


Que la caverna era yo.

Yo.


gnoscete ipsum

domingo, mayo 11, 2008

jueves, abril 10, 2008

Un Mensaje de Alex Grey



En http://www.alexgrey.com/ el sitio oficial de Alex Grey (artista gráfico que produjo imágenes que figuran para el disco Lateralus de Tool por ejemplo), figura la siguiente invitación al ingresar a ver sus imágenes.

"Cuando visité la catedral de Gaudí en Barcelona, La Sagrada Familia, había un cartel en el frontis, que invitaba a todos a contribuir a la construcción del edificio.

El cartel decía:
Nuestra Catedral sólo puede ser construida
a través de la Fe y la Caridad.
Sagrada Familia está siendo creada
solamente a través de donaciones de la gente.
No por alguna iglesia en particular.
No con el apoyo del gobierno.
Sino que por la gente.
Por individuos que están comprometidos con la construcción
de una bella estructura para la gloria de Dios".

Me conmueve sólo pensar lo que la fe puede hacer al espíritu.
Como lo que puede hacer la mente a una gota de agua.

jueves, abril 03, 2008

¿De qué sirve salir de la caverna si nadie te quiere recibir cuando vuelves a ella?

No quiero rendirme todavía.
Si se apaga la vela me muero.






S.O.S.

domingo, marzo 30, 2008

Hipnopedia




En Un Mundo Feliz, Aldous Huxley refiere a una técnica "hipotética" de modelamiento y control social: la hipnopedia. Todas las noches, mientras duermen, niños son bombardeados con informaciones que se repiten indefinidamente, mensajes que con los años ganan complejidad y que permiten esperar, una vez adultos, individuos dóciles, que aceptan sin mayor cuestionamiento normas que se dan ya a priori por verdaderas. Una técnica que permita el control de forma más sutil y sofisticada que el mero condicionamiento por estímulos ciegos y brutos. Que permita hacer pensar a los sujetos de una forma dada, predeterminando su conducta, controlando eficientemente a todo el cuerpo social.
Pero esta técnica es menos hipotética de lo que se cree, pues el principio es éste: inducir el pensamiento y la conducta sin que el sujeto se de cuenta de ello, sin que cobre conciencia de lo que se le está inculcando, sin percatarse de los valores a los cuales está siendo condicionada su conducta.
Y así, en el sueño de la teleserie, de los comerciales, del reality show, del noticiario repetitivo, de los dibujos animados, de la propaganda en la calle, del titular de los diarios, una extraña educación se impone sobre nosotros...

viernes, marzo 21, 2008

Caín & Abel

Revisando entre escritos pasados, he encontrado esto, una serie de tres poemas (lo cual no me hace poeta ni pretendo alardear de tal), un poco acerca de la violencia y el fratricidio (que en sentido estricto comprendo como la violencia contra cualquier otra persona). Se llama Caín & Abel, escrito el 2007. Nada más que agregar.


Caín.


Por vez primera
el hombre contra el hombre
alza su mano
y entre sus dedos hay una piedra.

¿Qué es una piedra?
¿Qué es un hombre?

El hombre no se lo pregunta
y esboza un gesto.
Traza un ángulo y una curva
y una figura se mueve a través del espacio vacío.
Es espacio vacío lo que media entre el hombre y el hombre.

La piedra cae sobre su propia frente.

El gesto no es el movimiento de una piedra arrojada en fratricidio.
Son palabras.
Y entonces decir y arrojar son lo mismo.

Decir que hubo dos hombres es igual a decir que era sólo uno.

Y entonces la piedra son palabras arrojadas sobre sí mismo
y trazan sobre su frente un ángulo y una curva que serán una marca.

¿Qué es un hombre?
¿Sobre qué hombre ha caído esta piedra?

Marca indeleble que es ocasión de pregunta sin respuesta
el gesto del hombre contra el hombre
como piedras sobre espejos
o letras sobre papel.

Como serpientes que se muerden a sí mismas.


* * *

Caín o Abel


Nunca hubo una piedra ni hubo el hombre.

Dios-Artífice se sueña a sí mismo alzando su violencia contra su hermano.
Se mira en sus ojos
y el reconocimiento de sí traza una herida en el otro que es él mismo.

Lo llamaba Abel.

Lo que emana de esa carne no es sangre porque eso es una palabra.

Dios-Artífice siente entonces algo muy distinto antes y después del gesto irreversible.
El después transcurre más angustioso y lento que el antes.

Cuatro extremidades se anudan a un cuerpo que yace inmóvil en el suelo.
En algún punto está la herida que mana algo aún tibio y rojo.

Se llama a sí mismo Caín,
y desde esa piedra en adelante
su nombre se asociara a lo culposo, odioso y marginal.

Dios-Artífice prefiere despertar.
Entre sus dedos guarda una piedra,
y algo aún tibio y rojo mana profuso por sobre sus ojos.
Tendido en el suelo, no recuerda su nombre y está solo.

Y Dios-Artífice no existe más que en la mente de un solo hombre.

Caín o Abel,
¿a quién pertenece este sueño?


* * *


Abel

Será Dios y no el hombre el que arroje la piedra sobre el hombre
para probar con una herida sobre mi frente
que Dios no existe.

Y más tarde, lo mismo será la piedra que el cuchillo o las palabras.

Caerá sobre sí mismo en ese espacio vacío que es el tiempo
y el después siempre será más angustioso y lento que el antes-de
porque la piedra no puede volver sobre sí misma
como el agua que se redime al volver a su fuente.


Y lo mismo será la sangre que las lágrimas o las palabras.

Como serpientes que se muerden a sí mismas
como ficciones desordenadas que narran mi muerte
como letras sobre papel
o piedras sobre espejos

merodeando la tierra entre los dedos de la cólera del que no se pregunta
por qué el hombre se vuelve contra el hombre
el gesto inconcluso repetirá su forma
hasta que la tierra vuelva a tragar mi nombre
y mi carne y la piedra y su herida y la pregunta se disuelvan en lo que no puedo decir.

Harold Budd & Robin Guthrie, "After the Night Falls", 2007.


Hace algunos días quise compartir la primera de dos partes de un proyecto (quiero usar la palabra sublime) realizado a través de Darla Records, por Robin Guthrie y Harold Budd, "Before the Day Breaks". Ahora es la oportunidad de su continuidad, su complemento, "After the Night Falls". Si en la primera parte se trataba de evocar el concepto del salir del sol, el renacimiento de la vida, la reanudación de los ciclos, aquí de lo que se trata es de su antípoda arquetípico, el crepúsculo y el morir del día. Vale notar, en ese sentido, el título del primer track del disco - literalmente, cuan distante tu corazón -, en contraste con el nombre del primer tema del disco anterior, cuán cerca tu corazón.
No será una pérdida el aventurarse en este par de placas, minimalistas e introspectivas, lo cual no necesariamente ha de evocar melancolía o tristeza, sino más bien - es la opinión de quien escribe -, conducirnos a un viaje interior, que llevado hasta el final, sólo puede mostrar luz.

Saludos y buenas vibraciones.

Aquí el disco (que si pueden comprar, mejor todavía).

http://www.mediafire.com/?b2dm0lyvyyn

domingo, marzo 16, 2008

a la manera de un Elvis.

Pienso en aquel mito griego, el de Icaro, hijo de Dédalo, que en su vuelo osado hacia las estrellas y el sol, vió consumirse su existencia junto con la cera de sus alas. Pero entonces pienso también en Neil Young cuando decía "it's better to burn out - than to fade away..." (o en su otra versión "...than it is to rust").
Un clásico (y ello por supuesto yendo más allá de cualquier fanatismo mesiánico del rock que no necesariamente comparto), Elvis Pelvis, "My Way".







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martes, marzo 11, 2008

Do May Say Think, "& Yet & Yet"

Un excelente disco de la banda postrock (lo de las etiquetas es siempre un tema) Do May Say Think, & Yet & Yet, del año 2002 y publicado bajo Constellation Records. Se trata de una pieza muy interesante, y ciertamente no melancólico como suelen ser las cosas (muy a menudo pero no siempre) en esto del postrock. Desde luego, cumple con ser instrumental, minimalista (sin tremendos riffs ni solos, nada de eso aquí), y sin embargo cargado de emotividad (sin ser música dramática ni nada por el estilo). Disco que me acompañó en jornadas inolvidables y momentos decisivos. Espero lo disfruten.

http://www.mediafire.com/?hf0ynztx90j









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Un tal Hesíodo

El viejo tópico: todo tiempo pasado fue mejor.
Pero los trabajos y los días aún no han terminado.

lunes, marzo 10, 2008

Harold Budd & Robin Guthrie, "Before the Day Breaks", 2007.




Este es el primer álbum que subo a la web para compartir con quienes gustan de ña buena música, sin que eso implique encasillamiento en estilos ni otros rótulos convencionales.
En esta ocasión se trata de Harold Budd, exsimio músico y productor, otrora miembro de Cocteau Twins, y que lanzó en el 2007, a través de Darla Records, este increíble disco (que se completa con una segunda placa,
After the Night Falls), en asociación con Robin Guthrie, también antiguo miembro de Cocteau Twins. Se trata de un disco precioso y minimalista, íntimo, sereno. No es necesario tener mayor familiaridad con el género Ambient para darse cuenta de que esta obra de arte debería estar presente en cualquier colección musical.

Por cierto, si tienes la posibilidad de adquirir el disco, por favor hazlo, esto es sólo un respaldo del mismo.

Para hincarle el diente, basta con seguir el linK: http://www.mediafire.com/?z41nxmjoccy

Enjoy.

jueves, marzo 06, 2008

a partir de estos datos parece paradójico que Dios existiera -

<

Publica el alemán Thomas Vasek un ensayo donde expone las posibilidades de la existencia divina


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EFE
El Universal
Berlín, Alemania
Miércoles 15 de noviembre de 2006

15:40 La probabilidad de que Dios exista es del 62%, según el cálculo realizado por el periodista y ensayista alemán Thomas Vasek a partir de una fórmula creada hace 250 años por el pastor presbiteriano inglés Thomas Bayes.

Con su cálculo personal, Vasek trata de encontrar al menos una salida parcial a un problema que ha ocupado a un sinnúmero de pensadores a lo largo de los siglos.

Los esfuerzos por probar racionalmente la existencia de Dios, según Vasek, han desembocado todos en el fracaso y ya en el siglo XVII Blaise Pascal —que era matemático, físico, teólogo y un jugador apasionado— creía que se trataba de una cuestión ante la que no quedaba otra posibilidad que apostar a ciegas.

Vasek, que sigue de cerca las reflexiones hechas por el físico Stephen D. Unwin en su libro La probabilidad de la existencia de Dios, no se contenta con apostar a ciegas y trata de precisar un tanto la posibilidad de una u otra hipótesis al respecto.

Para ello, Vasek usa el cálculo de probabilidades, disciplina que Pascal contribuyó decisivamente a desarrollar, y expone sus conclusiones en un ensayo que publica la revista científica alemana P.M en su próxima edición.

Como punto de partida, Vasek asume que la probabilidad de que exista Dios es de un 50%, lo que, según admite, es una manera de decir que no se tiene ni la más remota idea de cuál es la respuesta más adecuada, puesto que la hipótesis contraria se asume como igualmente probable.

A partir de ese punto de desconcierto absoluto, se examinan cinco ámbitos de indicios para ver si estos fortalecen una u otra hipótesis.

El primero de esos ámbitos es todo lo relacionado con el origen del universo y, a partir del hecho evidente de que el universo existe, se formula la pregunta de si su surgimiento hubiera sido más o menos posible con o sin la existencia de Dios.

En ello, se ve como “algo más posible” que el universo haya sido creado por Dios a que haya surgido de la nada, con lo que la probabilidad de la existencia de un ser supremo aumenta a un 67%.

En el segundo ámbito, todo lo relacionado con el hecho de que el cosmos tiene un orden, también aumenta la probabilidad de la existencia de Dios. Si las condiciones físicas de nuestro mundo, según Vasek, cambiaran sólo mínimamente, éste colapsaría, lo que sin embargo no ocurre.

“Vivimos en un universo improbable”, dice Vasek, y para hacerlo un tanto más probable —y en vista de que parece existir— opta por aumentar la probabilidad de la existencia de Dios al 80%.

El tercer ámbito es todo lo relacionado con la evolución y allí se ven las dos hipótesis —la de que Dios exista y haya desatado el proceso de evolución o la de que éste sea algo autosuficiente— como igualmente factibles. Esto hace que la probabilidad de que Dios existe no cambie.

El cuarto ámbito —el relacionado con la existencia del bien y del mal moral—, sin embargo, le da un duro golpe a la hipótesis de que Dios existe.

Aunque la evidente posibilidad que tenemos los seres humanos de reconocer el bien aumenta en algo la probabilidad de la existencia de Dios, la existencia del mal le da un duro golpe hasta reducirla al 45 por ciento.

Sólo el último ámbito de indicios, el relacionado con la evidencia de que a lo largo de la Historia ha habido muchas personas que han tenido experiencias místicas y religiosas, hace que la probabilidad de la existencia de Dios vuelva a aumentar hasta ponerse en un 62%.

El resultado de Vasek corrige a la baja el de Unwin, quien en su libro publicado en 2005 había llegado la conclusión de que la probabilidad de que Dios exista es del 67%.

En todo caso, llega a una situación algo más confortable que la de Pascal, que no veía otra salida que la de apostar a ciegas y sólo podía justificar su decisión de creer en Dios diciendo que, de acertar, le esperaba una ganancia eterna, mientras que el riesgo de perder la apuesta era prácticamente inexistente>>



Sitio: http://www.eluniversal.com.mx/notas/388024.html

viernes, febrero 29, 2008









The Spotless Mind

No puedo dejar de traer a colación esta escena. Lo que está en juego no es solamente, por supuesto, el proceso de borrado de una memoria en función de una relación dolorosa, sino el valor de la memoria en sí misma; pero también, quizá más que esto, la huella y el peso del inevitable devenir, del pasar del tiempo. Es también, además, la anticipación a la mortalidad de las cosas. Y es que, inevitablemente, este momento, por feliz y preciado que sea para mí ahora, pasará, y será entonces sólo recuerdo. Y a partir de allí, olvido.

Esto, comprendido con todas sus letras puede sugerir una visión negativa, pesimista de la vida, semejante al existencialismo que afirma que el mundo no tiene sentido, que todo proyecto está condenado al fracaso, que todo muere, que la felicidad no dura y que el infierno son los otros. Y sin embargo, la clave está en el primer diálogo de esta escena: estamos aquí ahora, y más todavía estamos. Pues es eso lo verdaderamente enigmático: que haya mundo, que exista la vida, y que yo esté aquí.

Mientras viva, no debería olvidar esto, como no olvido lo que he sido. Importa el presente.








Como en "Citizen Kane", en que el personaje, antes de morir, evoca lo más apreciado y querido en su vida, el recuerdo de su felicidad más plena en toda su existencia: su primera infancia; así mismo vuelve en "Eternal Sunshine of the Spotless Mind" Michel Gondry.

El retrato de esa evocación es sobrecogedor.

viernes, febrero 22, 2008


Sintió entonces que era todas las cosas, sus existencias múltiples y separadas, sujeto y objeto al mismo tiempo. Dispersión y no identidad, o identidad plural, nada autoconciente.

Eran los árboles los que, del otro lado de su ventana, lo miraban y lo sentían a él como parte de algo que tampoco eran ellos. El tiempo se detuvo y desapareció al reconocer que no era él, individuo o persona, quien pensaba que estaba pensando.
A partir de allí, sólo restan imágenes para balbucear lo que no es una experiencia: espiral, círculo y repetición sobre mí mismo. La serpiente Ouróboros - de cuya cola crece para volver sobre sí.
Metáforas imposibles para decir (pero no yo-sujeto) , Soy, Existo, Es. Otredad y yo mismo. Simultáneo. Tú. Ahora.


Y entonces regreso a mí, a mi situación, mi vida, las personas que quiero, mis proyectos, los días de felicidad y la jornada de los años. Soy el nombre que figura en un carne de identidad, lo que otras personas esperan de mí, mis rutinas, mis hábitos, mis ideas personales.

La individuación no me duele cuando admito que existo, que sé que estoy aquí, vivo, y que puedo agradecer por ello (no es a quién lo que importa, pues nuestra representación de dios no existe). Estoy vivo, siendo, y puedo serlo y hacerlo. Debo ser, la vida debe existir. Y en tanto sea capaz de perdurar sobre la tierra,
la misión de cualquier individuo autoracional y práctico es entender que lo otro tiene todo el derecho a existir, y obrar en consecuencia. Derecho que, en definitiva, es la forma en que nos representamos algo que constituye en realidad un deber.






importa volver a casa y trabajar.





[Zoom de Fractal Mandelbrot del tamaño del universo conocido]

jueves, febrero 21, 2008

Discurso del Loco
[escena de Nostalghia, de Andrei Tarkovski
]



¿Que ancestros hablan en mí?
No puedo vivir al mismo tiempo... en mi cabeza y en mi cuerpo.

Esa es la razón porque no puedo ser solo una persona.

Puedo sentir en mí infinidad de cosas al mismo tiempo.

El gran mal de nuestra época es que ya no quedan grandes maestros.

La senda del corazón está cubierta de sombras.
Debemos escuchar las voces que parecen inútiles.

En cerebros llenos de largas tuberías de desagüe,
de muros de colegio, de asfalto y de prácticas asistenciales.
¡Que entre el zumbido de los insectos!

Debemos llenarnos, ojos y oídos... con cosas qué son el principio
de un gran sueño.

Alguien debe gritar que construiremos las Pirámides.
¡No importa si no podemos construirlas!

Debemos alimentar el deseo y estirar los rincones del alma,
como una calle sin fin.

Si queréis que el Mundo siga adelante, debemos tomarnos de las manos.

Debemos mezclar lo que se considera Sano,
con lo considerado enfermo.

¡Vosotros los sanos!
¿Qué significa vuestra salud?

Los ojos de toda la humanidad están mirando al foso...
en donde nos estamos precipitando.

¡La libertad es inútil… si no tenéis el coraje
de mirarnos a la cara,comer, beber... y dormir con nosotros!

¡Es lo considerado sano... lo que ha llevado al Mundo al borde de la catástrofe!

sábado, febrero 16, 2008




Choose Life.


Escenas, jirones de momentos felices. Agradecido de haber estado allí, y esperando que el sol salga muchos días más.
Mis disculpas para quienes figuran en el video si les molestara, y también para quienes no figuran si les desagradase también su omisión.
Preferí quedarme con el escenario, las locaciones, si total, los momentos no han de volver.
Saludos.

PD: música de Mono, "Loco Tracks".
Filmado en Chamiza



"Lazarus", por Porcupine Tree.

Dicen los psicólogos que si un niño ha sido feliz hasta los ocho años, podrá superar las penurias que le vida adulta le deparará. Y quizá sea cierto, pues el retrato de los momentos alguna vez felices servirán como un oasis en las tormentas que tarde o temprano habrán de llegar.

Pues el sol siempre puede salir de nuevo.



Levántate y camina.

viernes, febrero 15, 2008

viernes, febrero 08, 2008



Seymour / Hachiko

Ignorando algunos detalles y precisiones: Fry encuentra el fósil de su perro de hace mil años, Seymour. Recordando con cariño a su antigua mascota, busca volverlo a la vida con la tecnología del año 3000. Sin embargo, antes de proceder con el experimento, descubre que su perro murió a la edad de 14 años, siendo que Fry sólo recuerda haber alcanzado a compartir cuatro años con él. Entonces, se da cuenta de lo desconsiderado de su propósito. Mucho había querido a su fiel compañero, pero sencillamente debe dejarlo ir, pues tras la partida del amo, Seymour había alcanzado a vivir mucho tiempo más - lo suficiente quizá como para decir que suficiente. Así, Fry se dice a sí mismo que nunca lo olvidará, y queriendo quizá consolarse a sí mismo, concluye: "pero él me olvidó hace mucho mucho tiempo".

Un desgarro tenue que se diluye en grietas múltiples.
Haber sido un niño alguna vez.
La espera imposible y menesterosa.
El paso inexorable del tiempo, la mortalidad de las cosas.
"Aunque tome por siempre, esperaré por ti".


Pienso, entre otras cosas en el perro que acompaño mi niñez, el Rocky.


En "Sans Soleil", Chris Marker cuenta la historia de Hachiko, un perro que todos los días dejaba a su amo en la estación de tren de Shibuya, hasta que una jornada éste se va y no vuelve más. Allí también lo espera, hasta el día de su muerte diez años más tarde. En su nombre se hizo una estatua a cuyos pies siempre se deja comida, para la espera eterna.



Origen foto: http://flapyinjapan.blogspot.com/2007/06/hachiko.html


[También yo volveré a la tierra un día.]

Un tren en el mar.


Bella escena de Sen to Chihiro (Spirited Away), de Hayao Miyazaki.

máscara y sombra.

martes, enero 29, 2008




Despertar [A.M.]
logos sympathetikos


No haz de aferrarte al pasado, sino a la luz en tu corazón. Para vivir, a un hombre le basta con fe y esperanza. La memoria debe dar el testimonio de los días luminosos que fueron, y que siempre podrán volver a ser.

[la consciencia es un prisma que puede cambiar su forma.
ergo, la realidad puede cambiar]

martes, enero 15, 2008



swing on the spiral






escenas de una jornada feliz.
un sentimiento sobrecogedor me hizo agradecer en un llanto incontenible el regalo de vivir.
no sé si hay alguien a quien agradecer, pero el problema esta en personalizar lo que es inefable, en imprimir una comprensión antropomorfa a aquello que no se me da más que como pregunta.

que la pregunta sea posible hace milagrosa la certeza de que haya el ser y no la nada.
que haya la conciencia.

la interrogación se diluye cuando el ojo encuentra al ojo.




hay un camino de regreso a casa, pero al volver a ella dejas de existir.
[desde entonces se quedó esta idea que no logro comprender: que al morir, se vuelve a nacer.]

lunes, diciembre 31, 2007

b l i s s


brindo porque al hacer la suma de mis días
encuentro calma y paz.
brindo y doy gracias por los días que se me han concedido
por las oportunidades y los encuentros felices
por el regalo de estar vivo y tener con quienes compartir pan y amistad
y así también brindo por los días en que faltó la luz
porque sólo en la siniestra noche supe lo que vale una vela.

se quede la luz en nuestro corazón para que fulgure cuando sea la penumbra

y brindo por ustedes mis amigos, para que la luz esté también con ustedes
guarde la memoria lo que ha sido
y alumbre la esperanza lo que esté por venir.

domingo, diciembre 30, 2007

"pato estuvo aquí"

Lo que nos empuja es una inclinación en el ser humano. Que entre los instintos y las tendencias básicas de toda persona, también se cuenta esta: la búsqueda de la trascendencia. Lo cual, en definitiva, no se reduce a discursos místicos, filosóficos, religiosos, sino que siendo todas estas más bien manifestaciones complejas de semejante impulso. No es un impulso que pertenezca a la exclusividad de unos iniciados intelectuales.

A su modo, cada ser humano, en la medida que comprende o intuye lo efímero de sus actos, lo perecedero de cualquier relación con el mundo por la brevedad y contingencia de la propia vida. Nada queda de nosotros en los lugares que estuvimos, no más que la memoria. De los pactos del ayer quedan las cenizas y todo lo que un día se espera del porvenir deviene algún pasado y olvido. Nada, ni aún nosotros mismos, queda en lo que ha sido ya.

Nuestros actos son pequeños, la pisada de una hormiga más en el mundo. En veinte años más, este momento se habrá perdido.

Y entonces, tener un hijo, escribir algo, aparecer entre comerciales en televisión, hacer un graffiti en un muro, incendiar Roma o volarse la cabeza, pueden ser todas (quizá) formas de decir: “yo estuve aquí, recuérdenme”: Pues lo único que perdura es la memoria. [Así también en esto tenía razón Hegel: el espíritu se reconoce a sí mismo en la historia].

Que lo que ha sido mi existencia (no por su mera posibilidad ciertamente, sino por su contenido de sedimentos vivenciales míos), perdure más allá de mi muerte. Que lo que he sentido, lo que he visto con mis propios ojos, mis heridas y mis pequeñas victorias, no desaparezcan un día like tears in the rain.

Es ésta la motivación detrás de cada filósofo que quiso pensar una fórmula que contenga en si el sentido del mundo.

Pero, ¿tiene esta inclinación un objeto? ¿Por qué existe?

Una hipótesis es que la cultura sea un instrumento para la conservación de la especie, una conducta intersubjetiva que hace perdurar un legado espiritual y social, y con ello el arte, la religión, la filosofía, la ciencia, la política. Y así, persistiendo la cultura, se sostiene en el tiempo un marco de referencia básico para la continuidad de la vida humana.

Pero, ¿por cómo es posible un fenómeno tal en la naturaleza?

¿Cuál es la finalidad de que haya mayores niveles de conciencia en la naturaleza? ¿Qué clase de fenómeno es la conciencia – o hasta que punto es un fenómeno?

Que haya libertad y que dos personas se entiendan son eventos demasiado extraños como para querer entender todo esto.

Si el sentido de esta inclinación es lo que explica por qué yo escribo, entonces no sé porque es que escribo. Y cuando lo sé, no hace sentido que sea una inclinación: puedo tener certeza sólo de uno de los lados de la moneda, y la paradoja es que puedo elegir cuál.

[Importa la paradoja]